Energie, quizás en uno de sus mejores funcionamientos a nivel equipo, logró un claro triunfo frente a un Apfel que venía de capa caída.
Crece el Cottbus en la C1. Su racha positiva de las últimas 2 fechas lo llevó a ser el único escolta de Lowen en la cima de la tabla, que agónicamente venció a Wisla por 3 a 2 y, por lo menos durante algunas semanas mantiene la punta en soledad.
El rojo y verde superó a Apfel, quien el campeonato pasado lo había amargado con un 4 a 2 en contra, durante todo el partido. Solo se notó dubitativo al equipo los primeros 5 minutos del partido que fué cuando el equipo rayado tuvo su única llegada en todo el encuentro.
El guacho tomó una pelota y haciendo honor al jugador con el cual comparte posición en la selección argentina (Martín Demichelis) dudó una, dos, tres veces ante los incesantes gritos del número 1, le robaron el balón y casi termina en gol. Si bien aquí se vió lo mejor de Apfel y lo peor de Energie, también se vió la espectacular tapada del arquero Pity, que sacó un remate increíble al córner.
Luego de esa jugada, lesión del quizás mejor jugador verde y ahí se terminó el partido para Apfel.
El Cottbus manejo la pelota todo el partido, las jugadas que trataban de hilvanarse no tenían menos de 6,7,8 (cuak) toques, y así fue como llegó el primer gol del partido.
Saque de arco, el equipo salió jugando desde abajo, la pelota pasó dos veces de izquierda a derecha, pasando por el medio, llegó a Pedro que hizo una entrada de derecha a izquierda, ya clásica a esta altura y puso un muy buen pase a Gago, que definió de “cucharita” frente al gigante arquero.
Después del gol el todo siguió igual. El Cottbus recuperaba la pelota rápidamente en el mediocampo, tocaba a gusto y placer y fué así que tuvo varias chances de aumentar el resultado.
Primero L9 tuvo su primer mala experiencia frente al arco definiendo cruzado, luego Carucha tuvo un tiro en el palo y un mano a mano sin arquero que increíblemente no terminó en gol.
El primer tiempo terminó 1 a 0, pero si hubiese sido 3 a 0 nadie podría haber reprochado nada, porque esa fué la diferencia entre un equipo y otro.
En el segundo tiempo nada cambió, Energie siguió con el balón en su poder, se acercaba al arco claramente pero sin mandar la pelota a la red, que al fin de cuenta es lo que te da los 3 puntos y los campeonatos. Promediando el ST, lateral por izquierda, pelota que toma el número 8 de La Perla, pase a Pedro entre líneas que recibe frente al arquero, lo elude perfectamente y define cruzado.
2 a 0, tranquilidad total y ahora solo quedaba terminar el partido con una merecida goleada. Esto no pudo suceder ya que el titán del área está pasando un momento raro y complicado frente al arco. Complicado porque falló muchas veces este sábado y raro porque extrañamente se lo vió nervioso a la hora de definir, cosa que no es característica de nuestro numero 9.
Lo que restaba del partido sirvió para aceitar los pases al pié, ganar confianza, mantener el cero en el arco por segunda fecha consecutiva y evitar que los 5 jugadores en capilla terminen en esa condición y no pasen a formar parte de la lista de suspendidos.
Con la victoria, el Cottbus llega a línea de 22 puntos y suma su 17° partido consecutivo sin conocer la derrota, con 5 empates y 12 triunfos. Energie crece y tiene ilusiones de ascenso, que empieza a justificar dentro de la cancha.
Ahora estamos frente a las 3 finales que a principio de torneo imaginábamos y soñábamos jugar y ganar. Pero hay que estar tranquilos y enfrentar cada partido sin subestimar a nadie.
Una anécdota del recientemente retirado José Luis Calderón nos puede servir muchísimo para mantener los pies sobre la tierra, no marearnos y mantener la humildad.
"Hace unos años fui con mi pibe a una compra venta de un amigo de la infancia, de la villa. Bueno, llegué, un lío bárbaro, nos fuimos a tomar unos mates. Y ahí, entonces, el tipo me dijo que no tenía sillas. "Y pasame un cajón, boludo", le tiré. Al rato mi pibe pidió una gaseosa y mi amigo me dijo que no tenía vaso de vidrio. "Y que tome del pico", le contesté. Y así... Cuando nos fuimos mi pibe me dijo: "Papá, son muy pobres". Paré el auto en seco. Lo miré. "Escuchame una cosa, pendejo de mierda y la concha de tu madre, qué te pensás que sos, ¿millonario? ¿Sabés dónde vivía yo, pelotudo?", le dije. Y lo llevé a la villa. Y le mostré mi casa, con el baño a 30 metros. Ahora se adapta a todo"
Si bien la anécdota a simple vista no parece adaptarse a una situación futbolística, si miramos un poco mas allá de lo que literalmente dice hay un concepto que es el que nos puede dar un torneo o no puede dejar puteándonos entre nosotros. Ese concepto es HUMILDAD.
Hay que saber que este Energie, si bien los últimos dos partidos superó ampliamente a los rivales y se floreó por momentos no es un equipo “millonario” como pensaba el hijo de Calderón. Nosotros tenemos que saber que el Cottbus durante todos estos años se crió en una villa futbolística, se sentó sobre cajones de madera y tomó del pico.
Para salir de la primera de estas 3 finales con un triunfo y bien parados para el clásico con Panzer, hay que tener respeto y humildad para encarar el partido, tratar de jugar siempre que se pueda, sin subestimar a nadie y poniendo todo hasta el último minuto.
El final de la historia, cuando nos dice “Y lo llevé a la villa. Y le mostré mi casa, con el baño a 30 metros. Ahora se adapta a todo" nos tiene que hacer pensar: el Cottbus (siempre hablando futbolísticamente), ya estuvo en la miseria, ya la pasó mal, ya fracasó mucho. Ahora es el momento de adaptarse. ¿Adaptarse a que? Adaptarse a pelear el torneo, adaptarse a jugar como puntero, adaptarse ganar los partidos realmente importantes. ADAPTARSE A SALIR CAMPEÓN.
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