lunes, 4 de julio de 2011

ESTAMOS EN LA PUERTA, AHORA HAY QUE ABRIRLA

El Cottbus ganó en su partido y quedó arriba de su próximo rival JUGEND (juegan el sábado). Brandeburgo, con pelotazos, se cerró y lo complicó.
Desde el inicio el conjunto rojiverde intentó tomar la iniciativa. Y se escribe “intentó” porque no siempre lo logró. Dubitativo en el medio y sin ideas ante la cerrada defensa rival, dependió excesivamente de la inspiración ofensiva.

Brandeburgo, bien plantadito atrás, esperó sin nerviosismo y con el paso de los minutos tomó confianza. Hasta tuvo alguna opción aislada en el PT. La escena que dejaba el partido era un calco de lo que había sucedido el campeonato pasado: un equipo proponía sin demasiada convicción (Energie), el otro, esperaba sin presiones (Brandeburgo). Sin embargo, hubo dos movidas que le dieron un vuelco al trámite: El gol del Cottbus, promediando el PT (luego de una grán jugada colectiva) y la lesión del número 5 rival, su mejor jugador. Porque allí Energie se la jugó un poco más.
Si bien poco antes de terminar el PT, una desinteligencia defensiva le permitió al rival irse al entretiempo con un empate.

Tras el descanso, Energie tuvo su mejor pasaje del partido. Buscó el segundo con insistencia y, por fin, pudo vulnerar la defensa rival. Luego de un gran pase de Quero, Lea definió muy bien y marcó el 2 a 1. No se podía hablar de injusticias.

Pero no tuvo efectividad para concretar y acabó resignado a la ventaja mínima. El rival, con muy poco, terminó complicándole el partido y, si no fuera por alguna buena tapada de Pity, hasta podría habérselo empatado.

Lo importante para el cottbus es seguir en la senda de la victoria. Sobre todo en una zona que ahora se tornará absolutamente pareja. Es lo máximo que se podrá rescatar de este partido. Porque en lo que respecta al juego, salvo por pequeños momentos, el equipo quedó en deuda.

Inútil es sacar cuentas y hacer proyecciones: esto va a ser así hasta el final y por eso hay que mantener la cabeza fría. Más que nunca hay que pensar.
La ecuación es simple: hay que encarar una final a la vez, así hay que tomar este camino corto y espinoso. Y tengamos confianza, porque el equipo sobresale en actitud, es cierto que necesita más serenidad y juego.
Jugando así se complicará seguramente. Porque con poco, Brandeburgo complicó bastante. Aunque también fue un buen augurio. Nos sacaron lo que más nos gusta (que es el buen fútbol) pero, así y todo, les hicimos dos, casi tres con el mano a mano de Pedro o cuatro si se metía el cabezazo de Andy en la ultima del partido. Sin embargo, en el sprint final, sólo interesa ganar. Y si uno de Energie se la pasa a otro de Energie, mil veces mejor. El sábado no se dio demasiado esa simpleza. Nada de Tiki Tiki, mucha pierna fuerte, y a pararse en la cornisa, de contra. Todo un peligro.
El cielo no anunciaba lluvia. Pero la lluvia de centros comenzó a caer, diluviaban los pelotazos y casi todos desde muy lejos, pero nuestro arquero y el juez de línea, respondieron muy bien.

Hay señales de preocupación, lógicamente. Pero nadie deja de mirarse a los ojos. El excedido en peso árbitro pita el final y los huevos bajan desde la garganta a su lugar entre las piernas. Ganamos.
En el Cottbus ya no existen los campeones morales. Ahora nuestros objetivos pasan por otros lados, lugares que realmente engrandecen. Podés tener en el fútbol, en la vida, un rol protagónico, o aceptar ser actor de reparto. Pelear un torneo, sí; dedicarnos a ganarle a punteros y festejar solo eso, NO. Clasificar a una promoción para ascender a la B, sí; celebrar no descender a la D, NO.
Lo nuestro es intentarlo. Intentarlo siempre. Aunque el mísero y merecido ascenso jamás aparezca. Ya no nos podemos quedar en la puerta, este campeonato si o sí hay que abrirla y entrar, entrar en la historia.......

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